José Pertierra / Representante de Venezuela para la extradición de Luis Posada Carriles, y asesor de la defensa de los Cinco
“La justicia, la ley y la ética están de nuestro lado”
MIGUEL ÁNGEL FERRER, Revista Siempre!, México
(Fotografías de José Pertierra por Carlos Mier y Terán)
Pocas veces en la historia la humanidad ha conocido un caso mayor de injusticia, de torcimiento de las leyes, de sevicia. Como el de Sócrates, condenado a beber la cicuta, acusado falsamente de corromper a la juventud. O el del coronel Alfred Dreyfus, condenado a largos años de cárcel por el delito de espionaje a favor de Alemania, mediante un procedimiento judicial con graves irregularidades, flagrantes contradicciones y groseras manipulaciones, todo orquestado desde la mismísima cúpula del poder en la Francia de entre los siglos XIX y XX.
En el caso del militar, la injusticia pudo ser reparada. Una opinión pública indócil al engaño logró saber que el anónimo informe de inteligencia que culpaba a Dreyfus fue celosamente ocultado a la defensa. Esta fue la base para liberar al artillero de la injusta prisión a que lo había enviado una conspiración antisemita fraguada desde los más altos niveles del poder.
Exactamente un siglo después del celebérrimo caso Dreyfus, la humanidad es testigo de una nueva y exhaustivamente documentada conspiración del poder para encarcelar no a uno, sino a cinco inocentes. No es ahora el gobierno francés el que acusa falsamente y oculta las evidencias de inocencia. Hoy el conspirador para torcer la justicia es el gobierno de EU. Y hoy la quíntuple víctima no es un soldado judío, sino unos jóvenes cubanos que habían logrado infiltrarse en la mafia terrorista anticubana de Miami para conocer anticipadamente los planes de atentados terroristas contra su asediada patria.
Como al coronel Alfred Dreyfus, a los cinco jóvenes cubanos les ha sido negado el derecho al debido proceso y a un juicio imparcial, garantías judiciales que son base de la doctrina jurídica universal. Y como a la defensa de aquel artillero, al equipo de abogados de los cinco se les ha negado acceso al expediente que contiene las evidencias de su falsa inculpación.
Los fiscales –dice el abogado José Pertierra, asesor de la defensa de Los Cinco, de visita en México– violaron el código de ética de la fiscalía, ocultando evidencias y prejuiciando a los jurados. Recordemos, dice el doctor en derecho por la Universidad George Washington, estos tres puntos clave:
Primeramente, que de los más de 2 mil documentos confiscados a los Cinco, ninguno tenía el carácter de clasificado, es decir, que se trataba de documentos públicos. Este solo hecho desmiente la acusación de que los Cinco realizaban espionaje. En segundo término, que ahora, por gestión de los fiscales, esos 2 mil papeles han sido clasificados, es decir, que son ahora inconsultables por la defensa de los Cinco. Y tercero, que la fiscalía prejuició a los jurados contra los Cinco, diciendo, remarcando y remachando, que pretendían destruir a EU. ¿No es esta una diáfana muestra de violación al código de ética de la fiscalía? ¿Y no es esta una clara manifestación de conspiración para encarcelar por consigna a cinco inocentes?
Pero por si faltaran –dice Pertierra– muestras de la corrupción de la institución de la fiscalía en EU, y de las maniobras desde la Casa Blanca para torcer la justicia, ahí están los casos emblemáticos de Lewis “Scooter” Libby y Luis Posada Carriles.
Libby, cercanísimo colaborador del presidente George W. Bush y del vicepresidente Richard Cheney, filtró a la prensa la información secreta de la identidad de una agente de los servicios de espionaje de EU. Encontrado culpable del grave delito, Libby fue condenado a sólo unos cuantos meses de cárcel. Y no sólo eso: fue inmediatamente indultado por su ex jefe y amigo, el propio presidente Bush.
Por su carácter de profundo conocedor del sistema judicial estadounidense, José Pertierra, es, además de asesor de la defensa de los Cinco, el representante de Caracas para tramitar y lograr la extradición de Luis Posada Carriles a Venezuela. Pertierra, educado en las universidades Loyola, Georgetown y George Washington, conoce, como se dice en México, el caso al dedillo. Y con serenidad no exenta de vehemencia, este culto abogado, nacido en Cuba hace 51 años, nos recuerda algunos de los más relevantes datos de esta perversión de la justicia estadounidense:
Luis Posada Carriles ha confesado, pública y cínicamente, ser al autor intelectual del atentado contra un avión de pasajeros cubano que provocó la muerte de los 73 ocupantes del aparato. Fue juzgado y condenado por este crimen en Venezuela, pero se fugó de la cárcel, por lo que Caracas reclama su extradición.
Hace unos meses, como lo denunció públicamente el presidente Fidel Castro, Posada Carriles entró subrepticiamente a EU. La denuncia produjo la detención del criminal. Una vez detenido, el gobierno estadounidense tiene, según la legislación internacional en la materia, tres únicas opciones. Una, la inexcusable obligación de procesarlo por terrorismo; dos, conceder la extradición solicitada por Venezuela; y tres, conceder la extradición a la República de Cuba, para que responda por la voladura de la aeronave cubana y por la muerte de un turista italiano en un atentado con bomba, asimismo ordenado por Posada, en un hotel de La Habana.
Pero Washington pretende eludir el cumplimiento ético y legal de esas obligaciones internacionales. Y para ello ha montado un circo: se niega a juzgar a Posada Carriles por terrorismo y, en cambio, procede a procesarlo por razones migratorias, con fines de deportación.
Washington quiere, evidentemente, protegerlo. Se trata de un criminal que se ufana de haber actuado siempre al servicio del gobierno de EU. Y ante la parcialidad y la corrupción de la justicia estadounidense, los países interesados en que Posada pague por sus crímenes, sin abandonar el propósito de que EU cumpla con sus obligaciones legales, han acudido en busca de justicia a distintos foros internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas y el Movimiento de los Países no Alineados.
¿Hay esperanzas de lograr la libertad de los Cinco y la extradición de Posada Carriles, le pregunto, preocupado yo mismo, por el destino final de esta desigual lucha por la justicia?
La justicia está de nuestro lado. Las leyes y la ética también. Hay mucho por hacer en EU y en los foros internacionales. Y lo que hay que hacer lo estamos haciendo. Miramos al futuro. Con optimismo y confianza. Nuestra moral es inclaudicable.
Margarita Ruiz Brandi / Consejera Cultural de la Embajada de Cuba
“Por el bloqueo estadounidense, daño inmenso a la cultura cubana”
Miguel Ángel Ferrer, Diario Rumbo de México, México
(Fotografías de Margarita Ruiz Brandi, por Carlos Mier y Terán)
Para nadie es un secreto que el bloqueo económico estadounidense contra la República de Cuba tiene como propósito la destrucción, el aniquilamiento, la extinción del proceso revolucionario y socialista emprendido en 1959 por el pequeño país caribeño. Por eso nadie puede extrañarse de que, a lo largo de más de cuatro décadas, ese ilegal bloqueo, esa guerra de baja intensidad contra el régimen revolucionario de la isla haya producido enormes daños y perjuicios al pueblo cubano.
Estos daños, según los propios isleños, pueden cuantificarse en cerca de 100 mil millones de dólares. Pero esta cuantificación sólo se refiere a lo económico, a las pérdidas dinerarias. No incluye, por supuesto, otros perjuicios imposibles de cuantificar en dinero. Un antibiótico que llega tarde puede ser causa de la muerte de un niño. Una beca extranjera cancelada puede hacer la diferencia entre un gran pianista y un modesto ejecutante de ese instrumento.
De modo que en la apreciación de los daños y sufrimientos producidos por el bloqueo estadounidense contra Cuba deben incluirse algunos rubros, como la cultura, que no siempre están en los cálculos de los especialistas. Y para acercarse al conocimiento de los perjuicios que la vesania de EU ha causado en el desarrollo cultural de los más de 11 millones de habitantes de la isla, Rumbo de México charló con la doctora Margarita Ruiz Brandi, destacada intelectual cubana y consejera cultural de la embajada de su país en México. He aquí sus puntos de vista:
Uno de los perjuicios fundamentales en la industria cultural, que es una de las más importantes y lucrativas del mundo contemporáneo, ha sido el aislamiento a que se han visto sometidos los artistas e intelectuales cubanos. Y no solamente un aislamiento referido a EU, sino inclusive el aislamiento con respecto a otras naciones que, influidas o presionadas por EU, les han negado a nuestros artistas la participación en eventos importantísimos.
Históricamente, los artistas cubanos han sido muy dados al intercambio con sus colegas de otras naciones. Sobre todo a ese intercambio tan beneficioso que es el de las vanguardias artísticas. Y ha sido increíble la manera en que el bloqueo ha perjudicado esa comunicación.
Nuestro país admira a las vanguardias artísticas norteamericanas en todas sus manifestaciones: artes visuales, música, literatura, teatro, danza, cine, etcétera. Antes del triunfo de la Revolución, muchos de nuestros artistas viajaban continuamente a EU. Alicia Alonso se hizo grande con el Ballet de Nueva York. Los museos de EU tienen las obras de Wilfredo Lam. La música cubana toda ha sido conocida y apreciada en EU. De modo que había un intercambio extraordinario que se ha visto bárbaramente perjudicado con el bloqueo. Y ocurre que otros países, dejándose llevar por esa política infame, también nos han cerrado la puerta.
Muchos de nuestros músicos han sido propuestos para ganar premios “Grammy”, y no les han dado la visa de entrada en EU. Otros muchos han ganado ese prestigiado premio, como es el caso de Chucho Valdés o el caso de Compay Segundo, y tampoco se les concedió la visa para que pudieran recibir el galardón.
¿Y qué decir del caso de nuestras compañías disqueras que muchas veces han logrado tener contacto con empresas del ramo, por ejemplo, canadienses, las que han estado dispuestas a distribuir discos nuestros en Canadá y en EU? Pues ha pasado que han recibido tremendas presiones de EU para no seguir adelante.
En exposiciones importantes de los grandes museos a las que nuestros artistas son invitados, las obras, por el bloqueo, no pueden ingresar. Y ocurre lo mismo en todas las otras manifestaciones artísticas. Esto, es en lo que se refiere al intercambio.
Pero, además, no todo el mundo sabe que el 47 por ciento de la música que se graba en el mundo es producto de las casas disqueras de EU. De modo que si un músico de cualquier lugar del orbe no es contratado por una casa discográfica de ese país, simplemente no entra en ese sistema mundial. Y como resultado del bloqueo, los artistas cubanos no tienen acceso a esa maquinaria mundial.
Y lo mismo se puede decir de la literatura. La literatura cubana no se difunde en EU. En Cuba, desde luego, hay libros de literatura estadounidense. Pero no se quiera averiguar cómo fue que nosotros logramos que llegaran a la isla. Muchas veces son los propios escritores, los propios bibliotecarios o los propios editores norteamericanos, quienes, arriesgándose, hacen llegar esos libros a Cuba. Y sin embargo, al mismo tiempo, la literatura cubana contemporánea, que es tan rica, no puede llegar a los lectores estadounidenses.
Claro que, en contrapartida, nosotros siempre somos convocados por muchos círculos intelectuales y artísticos del mundo. Y entonces, por vía de las asociaciones civiles, de las oenegés, de las universidades, de las casas de cultura, de gobiernos provinciales o regionales amigos de Cuba, muchos de nuestros artistas son invitados para participar en eventos, para participar en concursos. Y de estos intercambios a veces resulta la publicación de sus libros y la difusión de sus obras. Nosotros estamos perpetuamente luchando por que la gente nuestra sea conocida, por que el arte nuestro se divulgue, por que nuestros artistas puedan estar en contacto con las manifestaciones culturales de todo el planeta.
Aquí mismo en México, por ejemplo, la cultura cubana siempre está presente. Este 2006 ha sido privilegiado para nosotros. A principios de año, la feria de “San Marcos”, en Aguascalientes, que es posiblemente la más antigua de México, fue dedicada a Cuba. Y vino una cantidad enorme de artistas cubanos. Por la feria de San Marcos desfilaron las grandes orquestas cubanas. Todas estuvieron allí. Estuvo Adalberto Álvarez, estuvo Isaac Delgado, estuvo “Van Van”.
Después, en el mes de octubre, Cuba estuvo presente en la Feria del Libro del Zócalo, que organiza la Secretaria de Cultura del Distrito Federal. Los organizadores dedicaron la feria a dos ciudades. A Los Ángeles, porque es la urbe donde viven más mexicanos, después del DF, y a La Habana. Y vinieron alrededor de 90 escritores nuestros, cinco premios nacionales de literatura, investigadores en ciencias sociales, poetas. Todos ellos autores de libros. Todos ellos con dos o tres libros publicados.
Se festejó el cuarenta aniversario de la publicación de “Paradiso”, la gran novela de Lezama Lima. Se trabajó mucho el tema de la mujer. Se hicieron por lo menos dos mesas realmente espléndidas con escritoras cubanas. Escritoras cubanas de todas las disciplinas: cronistas, poetas, ensayistas, historiadoras, novelistas. Inclusive en esas mesas fueron incluidos algunos literatos e investigadores cubanos residentes en México que también presentaron allí sus obras.
Y ahora, en noviembre, vamos a tener el Festival Internacional de Música de Morelia, que lleva el nombre de Miguel Bernal Jiménez, el gran músico michoacano. Y este festival cultural también va a estar dedicado a Cuba. E igualmente viene una cantidad gigantesca de músicos cubanos. Van a venir cerca de 250 representantes de la música de la isla. En Morelia estará la orquesta sinfónica nacional. Y viene el gran pianista Frank Fernández. Y vendrá también la Misa Cubana de José María Vitier, que va a ser presentada en la catedral de Morelia.
El daño cultural producido por EU a mi patria es, como en todos los demás aspectos de la vida material y espiritual, inmenso, incuantificable, monstruoso. Pero es evidente que si el bloqueo nos ha limitado, no nos ha detenido. Sin el inhumano bloqueo estadounidense todo habría sido menos difícil. Por eso, como lo demanda la inmensa mayoría de las naciones de la Tierra, esa ilegal agresión debe terminar. Y debe terminar ya.
Mirta Rodríguez, madre de Antonio Guerrero, uno de los Cinco Héroes Cubanos
"Lucho contra el muro de silencio"
Miguel Ángel Ferrer, Revista Siempre, México
El 9 de agosto de 2005, la Corte de Apelaciones del XI Circuito de Atlanta hizo pública su decisión sobre el caso de los cinco cubanos presos en Estados Unidos, determinando de manera unánime revocar las condenas y ordenar la realización de un nuevo juicio. La Corte reconoció el derecho de los cinco cubanos a ser juzgados imparcialmente en una atmósfera no hostil, y a tener un juicio justo, tal como lo ordena la Constitución de Estados Unidos. Pero cuatro meses después de la decisión de la citada Corte de Apelaciones, ese nuevo juicio no ha comenzado. Y, consecuentemente, los cinco jóvenes cubanos continúan arbitraria, ilegal e injustamente prisioneros.
¿Por qué siguen presos?, le pregunto a Mirta Rodríguez, la hermosa septuagenaria de ojos azules, madre de uno de ellos, Antonio Guerrero Rodríguez.
Porque no se trata de un asunto de justicia, de legalidad, sino de política. Al acusar falsamente a mi hijo y a sus cuatro compañeros, no se les acusa a ellos; se acusa a Cuba. No se les juzga a ellos; se juzga a Cuba. Al haberlos condenado injustamente, se condena injustamente a Cuba.
Veintiséis cargos
Mire, señor: mi hijo y sus cuatro compañeros fueron acusados de 26 cargos. Y ninguna de esas imputaciones fue probada. Ese es el fondo de la decisión de la Corte de Apelaciones de Atlanta que ha ordenado un nuevo juicio en una ciudad que no sea Miami. Pero ese juicio no se ha celebrado. ¿Por qué? Porque las autoridades políticas y judiciales de Estados Unidos quedarían en evidencia. El mundo comprendería cabalmente que el juicio de Miami fue una trama destinada a calumniar, juzgar y condenar a Cuba en la persona de cinco de sus hijos. Quedarían en evidencia tanto la fiscalía como la juez de Miami, Joan Lenard. Y quedaría en la mayor evidencia el actual fiscal general de Estados Unidos, Alberto González, quien se niega a acatar la orden de la Corte de realizar un nuevo juicio.
Pero no sólo tenemos en nuestra contra al aparato de justicia de Estados Unidos. También tenemos en contra nuestra a la prensa estadounidense, la que se niega a difundir los hechos objetivos del caso. Los medios de comunicación de Estados Unidos no han dado cuenta del hecho objetivo de la orden de la Corte de Apelaciones de anular el juicio de Miami y realizar otro en una sede distinta. Hay, señor, un muro de silencio contra mi hijo y sus cuatro compañeros. Un muro de silencio contra las madres, las compañeras, los hijos y los hermanos de esos cinco muchachos inocentes de cualquier crimen. Hay un muro de silencio para que no sea conocida la verdad.
Mire usted: casi nadie en Estados Unidos sabe que la Comisión de Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU ha determinado que la detención de Toni y de sus cuatro compañeros fue y es una detención arbitraria. Casi nadie en Estados Unidos sabe que el fiscal general, Alberto González, ha recibido la solicitud de más de seis mil destacadas personalidades de todo el mundo, entre ellas las de ocho Premios Nobel, para que se enmiende la tremenda injusticia cometida con Toni y sus cuatro compañeros. (Perdone usted que a veces me refiera en lo personal a mi hijo, pero cuando hablo de él, hablo lo mismo por sus otros cuatro hermanos presos).
Casi nadie sabe en Estados Unidos que los cinco muchachos son personas preparadas, cultas. Casi nadie sabe en ese país que cada uno de ellos dirige su propia defensa judicial. Casi nadie sabe en Estados Unidos que el coordinador de la defensa de mi Toni y de sus cuatro hermanos es Leonard Weinglass, el distinguido abogado que defendió, entre otros perseguidos políticos, a la célebre luchadora por los derechos civiles, Angela Davis. Casi nadie sabe en Estados Unidos y en muchos otros países que mi Toni es, además de ingeniero constructor, un buen poeta. ¡Ah, y un sonetista magnífico!
Los libros de Toni
Mire usted: tengo aquí, conmigo, dos libros de Toni. Vine a presentarlos, en su nombre, obligada por su injusta y dolorosa ausencia, en la recién clausurada Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Ahí di lectura a un poema que a mi juicio describe bien y bellamente los sentimientos de mi hijo y de sus cuatro hermanos. ¿Me permite usted que se lo lea? Se llama “Por qué inseparables” y es parte del libro Inseparables:
Cinco hombres, nos une un pueblo y digo: Somos patriotas. Cinco hombres, nos une una causa y digo: Somos fieles. Cinco hombres, nos une un deber y digo: Somos útiles. Cinco hombres, nos une un amor y digo: Somos humanos. Cinco hombres, nos une una convicción y digo: Somos invencibles. Cinco hombres, nos une un principio y digo: Somos inseparables.
Muchas gracias, señor. Si no lo canso, me gustaría leerle un soneto de Toni. Está en su libro Poemas confidenciales:
He conservado intacto tu paisaje en este paso por rasgados rocíos y a pesar de propuestas de desvíos no he cambiado mi ruta y mi carruaje.
No he olvidado tus grietas y tus cumbres ni he apartado tu dignidad ilesa. Claro que volveré, uno siempre regresa si el profesado amor no es tan sólo costumbre.
Y mientras aguardemos el reencuentro indudable, sin renunciar a nada de lo que hemos vivido, sin ceder ni siquiera un segundo al olvido,
estaré con firmeza y pasión entrañable sustentando el valor y el honor que nos funda, abrazando tu sueño en mi prisión fecunda.
Muchas gracias. Vine a la FIL de Guadalajara a presentar los libros de Toni porque era una buena oportunidad de luchar contra el muro del silencio que aprisiona a nuestros hijos. Usted sabe que contra ese muro sólo contamos con la solidaridad de los pueblos, de los ciudadanos de todo el mundo. Y es mi deber de madre luchar porque cada día sea más grande esa solidaridad internacional de pueblos, de hombres y de mujeres a favor de la liberación de nuestros hijos.
En esta lucha para agrandar la solidaridad internacional, Cuba y los cubanos hemos acudido a todos los foros posibles. Uno de éstos es la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas. Es necesario valerse del llamado Procedimiento 1503, un mecanismo especial confidencial de la Comisión de Derechos Humanos para examinar quejas individuales sobre violaciones de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.
¿Me ayudará?
Como se trata de quejas individuales, es necesario que cada persona alrededor del mundo, interesada en impedir la continuación de esta injusticia envíe una carta personal, individual, no de instituciones ni de grupos ni de organizaciones. No es fácil, porque poca gente conoce la existencia del Procedimiento 1503. Y menos se conoce la forma de hacerlo. ¿Querría usted ayudarme? ¡Ayúdeme¡ Explíquele a sus lectores lo que hay que hacer. Y dígales que su carta debe ser dirigida a:
¿Me ayudará usted? Es muy importante. ¿Es usted casado? ¿Cómo se llama su esposa? ¿María Esther? ¿Tienen hijos? ¿Tres y un nieto? ¿Me permite dedicarle a ella uno de los libros de Antonio? Que sea Poemas confidenciales. “Con respeto y cariño para María Esther: espero disfrute de estos poemas que fueron hechos con amor y tienen mucho amor. Gracias por su solidaridad con la causa de nuestros hijos René, Ramón, Gonzalo, Fernando y Antonio”. Mirta Rodríguez, madre de Antonio, 5 de diciembre de 2005.
¿Cómo se llama usted? ¿Miguel Angel? ¿Me deja darle un abrazo?
Entrevista a Jorge Bolaños Suárez / Embajador de Cuba en México
Fin de la corrupta Comisión; el nuevo Consejo de Derechos Humanos, una esperanza de equidad
Miguel Angel Ferrer, Revista Siempre, México
Un cierto día, de manera un tanto inesperada, el mundo tomó conocimiento de que la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dejaría de existir para ser sustituida por un nuevo Consejo en la materia. ¿Qué pasó? ¿Por qué la desaparición de un organismo y la creación de otro con el mismo propósito? ¿Algo había fallado? ¿Qué fue lo que falló? ¿No ameritaba la súbita decisión algunas explicaciones? ¿Finalmente Cuba tenía razón cuando afirmaba que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU era una institución selectiva, discriminatoria, pervertida, innoble? Y para conocer la respuesta de la mayor de las Antillas a estas interrogantes, Siempre! charló con Jorge Bolaños Suárez, embajador en México de la República de Cuba. He aquí sus juicios.
La Comisión de Derechos Humanos se encontraba en un estado de bancarrota total. Al extremo de que ya no solamente eran Cuba y los países del Tercer Mundo, sino el propio secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, quienes se pronunciaban constantemente por crear un nuevo organismo en la materia. Y esto empezó a ganar masa, empezó a ganar amplitud entre los miembros de Naciones Unidas. Por su descrédito, por su selectividad política, por su conducta perversa, la hoy extinta Comisión ya no le servía a nadie. Era, como Cuba lo dijo tantas veces, un organismo podrido, una instancia al servicio de los intereses de un puñado de países ricos y en contra de las naciones pobres.
Y cada día que pasaba el trabajo de la Comisión de Derechos Humanos se tornaba más y más insultante. Un ejemplo, un solo ejemplo de esa conducta podrida, perversa e inservible fue el caso de EU en relación con los vergonzosos hechos de las torturas a prisioneros en las cárceles clandestinas de Abu Ghraib, en Irak, y de Guantánamo, en la base militar ocupada ilegalmente por EU en territorio de Cuba. Y de los ya tristemente célebres vuelos secretos de la CIA para trasladar prisioneros de una cárcel clandestina a otra cárcel clandestina en distintos países. Ya no sólo en Abu Ghraib, ya no sólo en Guantánamo. Ahora hasta en la civilizada Europa. Vuelos y cárceles clandestinos en los que se daba trato de non persona a los prisioneros: sin proceso, sin defensa, sin derechos.
Y cuando Cuba presenta una resolución en favor de que se investigara la situación de Guantánamo (no de condenar ni de nombrar un relator, sino un paso muy primario: que se investigara la situación en Guantánamo), los países del Norte se resisten, se oponen, se niegan. Y no se pudo aprobar esa resolución. Y allí se le cayó el antifaz al Norte: los derechos humanos sólo importan cuando se trata de presionar a un país del Sur, cuando se trata de satanizar y desprestigiar a una nación que quiere ser independiente.
Y en el propósito de investigar los vergonzosos, los criminales hechos de Guantánamo, Cuba no contó con apoyo. Los países del Norte que rasgaban sus vestiduras diciendo que había que juzgar las violaciones de derechos humanos dondequiera que ocurrieran, se movilizaron para impedirlo. Los demás declinaron, mientras que otros países no pudieron resistir las brutales presiones de sus ex metrópolis y del imperio. Sin embargo, la hipocresía y el doble rasero quedaron exhibidos totalmente.
Actitudes como esa pusieron a la Comisión de Derechos Humanos al borde de la muerte. En la agonía. Y en una agonía muy dolorosa. Y por ello todo el mundo coincidía en la necesidad de enterrar esa Comisión y formar un Consejo de Derechos Humanos.
Nosotros apoyamos esa idea con mucho entusiasmo. Pensábamos que era necesario que se creara un verdadero Consejo de Derechos Humanos donde se discutieran los problemas de derechos humanos sin discriminación, sin manipulación, sin selectividad, con un espíritu de cooperación. Y mediante normas que facilitaran la cooperación entre los estados. Para que el tratamiento del tema fuera pulcro y no intoxicado. Ni inoculado con el veneno de las grandes potencias. Para eso hacia falta que las prácticas discriminatorias, selectivas y todo este veneno que he mencionado fuera erradicado.
Y que el nuevo Consejo quedara integrado lo más ampliamente posible. Estamos hablando de un órgano de Naciones Unidas. Y las Naciones Unidas está formada por 191 países. Y el número de países que integraban la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra era muy reducido. Y en esa reducción se mal representaba a los países que son la mayoría. Había una enorme desproporción. Obsérvese bien: el mundo tiene 30 por ciento de países desarrollados y 70 por ciento de países pobres. Y en la Comisión de Derechos Humanos la relación de la representatividad era a la inversa.
Los cubanos queríamos que el nuevo Consejo representara la realidad del mundo como es hoy. Que fuera un Consejo donde se establecieran principios básicos de pulcritud y honradez a la hora de juzgar un caso. Que fuera un Consejo que mostrara y fomentara la cooperación entre los estados. Y en el que todos los estados fueran tratados por igual y no unos con un plus y otros sin ninguno. Donde no se utilizara el tema de los derechos humanos como instrumento para ejercer venganzas por parte de los países ricos contra los países pobres. Que no se utilizara para contribuir a la sumisión de los países pobres ante las naciones ricas.
Ciertamente, en el nuevo Consejo eso no se ha logrado del todo. Hay que decir que los EU y sus afines estuvieron tratando de mantener algunos de los privilegios y todos los factores nocivos de la antigua Comisión. Y debo decir que en parte lo lograron. Este nuevo Consejo no es al que Cuba y el Sur aspiraban. Pero… bueno: en definitiva tampoco EU pudo imponer todos los candados y todas las restricciones que quería para dominar al nuevo Consejo como dominaba a la extinta Comisión.
Nosotros votamos a favor de la creación del nuevo Consejo. Pero hicimos una declaración de reserva en la que hablábamos de las insuficiencias que presentaba. No sólo insuficiencias. Incluso riesgos de que pudiera caminar, si no por el mismo camino, sí por un camino similar al de la Comisión. Pero aún así Cuba votó por la creación del nuevo Consejo. Y presentamos nuestra candidatura para un puesto en el nuevo organismo. Y en una votación secreta, Cuba ganó un lugar. Obtuvo 135 votos, a pesar de la obstinada oposición de EU y sus aliados. Y cuando se hace la relación entre el número de votos logrados por Cuba y el número de países miembros, que son 191, queda claro que siete de cada diez países votaron por Cuba. Diré, entre paréntesis, que siempre que la votación es secreta, Cuba la gana. ¿Por qué? Porque en una votación abierta, a mano levantada, la mayoría de los países son objeto de brutales e inescrupulosas presiones y chantajes de todo tipo por EU y sus socios europeos para votar a favor de los intereses de éstos, mientras que con una votación cerrada resulta más difícil saber quién no cumple con las órdenes del imperio.
Nosotros vamos a seguir luchando por que ese Consejo no se adultere, para que sirva genuina y legítimamente a la causa de los derechos humanos y no a la manipulación, a la hipocresía y a la vendeta. Nosotros colaboraremos con el Consejo de Derechos Humanos. Porque cabe decir que Cuba es uno de los países que mas responde a los propósitos y requerimientos que establecía la antigua Comisión. Y será uno de los países que más colaboren con el nuevo Consejo. Mientras no sea selectivo y discriminatorio, no variaremos un ápice nuestro código de conducta.
Cuba ha sido el país de América Latina que mas relatores de derechos humanos ha recibido. Y fue el primero que recibió, por invitación, al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Y el Alto Comisionado estuvo visitando el país durante siete días. Inclusive visito prisiones, cuando en ningún país lo había hecho. Nosotros nos sentimos orgullosos de nuestro proceder y de nuestra conducta en el tema de los derechos humanos. Y no solamente nos sentimos orgullosos. Nosotros pensamos que a la hora de hacer un recuento total en el cumplimiento de los derechos humanos, Cuba tiene un plus sobre otros países. Sobre la mayoría de los países. Cuba cumple cabalmente con los derechos humanos donde otros países fallan. Estamos convencidos de que si no hubiera sido por el empecinamiento de EU en destruir la Revolución y en condenar a Cuba, jamás hubiera habido una resolución contra nuestro país. Todas las resoluciones han sido facturadas en Washington.
Es cierto y nos preocupa que el nuevo Consejo todavía acusa vicios de la antigua Comisión. Pero no todos los que quería Estados Unidos. Y mientras este Consejo se comporte correctamente y no le inoculen el mismo veneno con que inocularon a la antigua Comisión (y Cuba aspira y luchará por que así sea), nosotros cooperaremos con el nuevo Consejo.
Pero jamás aceptaremos, como no lo hicimos antes ni lo haremos mañana, el inmoral doble rasero. Ni contra Cuba ni contra ningún otro país. Siempre defenderemos con seriedad la causa justa de los derechos humanos. Trabajaremos con otros países para que el nuevo Consejo no se convierta en una reedición de la antigua Comisión y en un monigote de los países ricos. Para que no se convierta en un basurero más de las Naciones Unidas.
Quiero pensar que el nuevo Consejo será diferente a aquello que estaba putrefacto y que ya fue sepultado. Hubo una alta conciencia de que había que hacer algo diferente y más justo. Ahora habrá que ver si la vida demuestra que las esperanzas que se cifraron en la nueva institución se corresponden con la realidad. Cuba hace votos sinceros por que así sea.